Se hicieron
multitud de actividades, entre ellas unas grandes y blancas pajaritas de papel
señalaron el camino de una institución a otra, de la Plaza de la Merced a la
calle San Agustín, y quedaron a merced de cientos de niños que, guiados por
voluntarios, las llenaron con sus pinturas, dibujos, collages y
demás adornos.
Además, los
niños y niñas crearon instalaciones con pequeñas pajaritas de colores.
Hicieron
del arte, el que hacen los más pequeño.
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